Poke… ¡Auch!

poke auch

Salí con mi novio a cazar pokemones y, aunque soy muy hábil caminando mientras voy mirando la pantalla de mi celular, ese día, por correr a toda velocidad, me tropecé con la raíz de un árbol, salí disparada por los aires, aterricé sin poner las manos y acabé con la nariz raspada y con un pokemón menos que mi novio. ¡Auch!

Yola

El paseo familiar

Hacía un tiempo que me gustaba mi mejor amigo, y con mi padres decidimos hacer una salida y lo invitamos. Ellos sabían lo que yo sentía y que ese día me llenaría de valor para decirle lo que pasaba, así que al recogerlo en el carro de mi papá, los dos salimos a comprar unos helados; cuando me llené de valor y le conté, él me respondió diciendo que era gay. Yo quería desaparecer, pero fue peor cuando entramos al auto y mi papá le dijo “Hola, yernito”, y como si fuera poco, todo el camino hablaron de lo sucedido.

La valiente

El plagio

Teníamos un examen muy importante en el cole, pero mi mejor amiga no había estudiado nada, así que, por ayudarla, la dejé copiarse de mi examen; ya sé que está mal, ¡pero es mi amiga!, y ella estaba tan apurada por copiar, que copió todo el examen tal cual, literal. Lo entregamos y, cuando íbamos saliendo, la profe me llama y en frente de todos me pregunta que cuál de los dos exámenes era el mío... Mi amiga copió todoital cual, ¡¡¡¡¡hasta el nombre!!!!!

La mejor amiga

El misterio del pan

Estaba un día en el colegio en clase de inglés y repartieron los refrigerios; era un kumis, un pan que tenía mermelada por dentro y una mandarina. En el momento en que me pasaron mi refrigerio, lo dejé en la mesa, ya que en ese instante el profe me llamó para revisarme el cuaderno; cuando volví al puesto, noté que mi pan no estaba, así que lo primero que dije fue ‘¿¡quién se comió mi pan!?’. Todos mis compañeros al parecer escucharon, ya que me voltearon a mirar y se reían, yo estaba muy avergonzada, pero cuando volteé a ver a mi profesor, este me miraba con los ojos abiertos como platos por lo que había dicho y yo solo pensaba ‘¡oooh tierra trágame!’, supongo que mis cachetes estaban como tomates, qué horror. Bueno, al final recuperé mi pan, ya que la persona que me lo había escondido era mi compañera de puesto. Sí, qué chistosa ella, obviamente la quería matar...

La imprudente