¡¡Chuza!!

Fui a comprar mis útiles para este regreso a clases, y justo antes de llegar a la caja me di cuenta de que había olvidado unas carpetas. En lugar de perder mi turno en la fila, decidí encargar mi lugar e ir a toda velocidad a buscarlas. Por suerte, las encontré rápido y regresé corriendo, pero a escasos dos metros de llegar tropecé, no sé con qué, y aterricé como un avión. Y por la velocidad que traía, me llevé de corbata a dos chicas que estaban formadas y que me miraron horrible. Fue feísimo, doloroso y vergonzoso... ¡para mí y para las dos inocentes que derribé!

Lily

Trágame hielo...

Mi BFF festejó su cumple en una pista de hielo, y aunque no soy muy buena en patines, asistí porque es mi amiga y además iría mi crush. Llegué con una minifalda, pero todo mi glamur se vino abajo en cuanto entré a la pista: mis piernas comenzaron a temblar, los patines no me hacían caso, caí sobre el hielo, enseñé los pantis... y al intentar levantarme, ¡me volví a caer! Deseaba de verdad que me tragara el hielo.

La de la mini

Se me salió la toallita...

Como no soy regular y casi nunca sé cuándo voy a empezar mi periodo, siempre cargo en mi morral un par de toallas femeninas. Pero cierto día, una de ellas se escondió entre mis cuadernos y penosamente apareció justo cuando lo abrí para mostrarle la tarea al maestro. Quise esconderla, pero al manotear cayó en el escritorio del profe. Ha sido el peor oso de mi vida.

¿Dónde estás mamá?

Hace poco, mis padres me entregaron mi primera tarjeta de crédito, me enseñaron a retirar dinero y a utilizar el cajero automático. Un día, mi mamá me puso a prueba: se estacionó fuera del banco y me pidió que sacara dinero. Y aunque lo hice superbién, la verdad es que estaba tan nerviosa y pendiente de mi plata, que salí corriendo del lugar y me subí muy rápido a un carro que no era el de mi madre. Al darme cuenta de mi error, grité como loca, empujé la puerta y salí de inmediato, mientras mi mamá moría de risa desde su auto. ¡Qué oso! Además de pena, morí de miedo.

Rossy