Concierto del terror…

Adoro cantar, sé que no lo hago nada bien, pero no me importa. Un día estaba limpiando el frente de mi casa y empecé a cantar muy fuerte; de repente, pasó con sus amigos un chico que me encanta, y al verlo, mi reacción fue dar media vuelta y correr a mi casa. Lo peor es que sí me escucharon y empezaron a aplaudirme. Días después, cuando me volví a encontrar a ese chico, me dijo: “Avísame por favor cuándo es el siguiente concierto... ¡para no pasar por ahí!”. ¡Me puse roja y no podía de la pena!

Katia S.

Un look pegajoso...

Un día llegué al colegio y sentía que todos me miraban y me señalaban, riéndose. Entré al salón y empezó la clase, pero seguía escuchando murmullos. Yo me miraba para revisar si tenía algo en el uniforme, si me había manchado con algo o si se me había roto la blusa, pero nada. No sabía qué estaba sucediendo. Hasta que una amiga me prestó su espejo y vi que tenía un chicle pegado en el cabello. En ese momento, todos soltaron la carcajada y yo corrí al baño. ¡Qué oso!

Elizabeth

La distraída

Iba caminando con mis amigas por el colegio y jugando con mis llaves, que se me cayeron al suelo. Me agaché a recogerlas, pero no me había dado cuenta de que atrás iban unos chicos, y sin querer casi les pongo todo mi trasero encima. No supe qué hacer, así que cogí las llaves y me fui rápido hacia otro lado.

Karime

¡Bajaaaan!

Estaba en el bus rumbo a mi casa, tenía afán porque me estaba haciendo pipí. Así que cuando el bus se detuvo, me bajé rápido, pero me resbalé y me caí de cara al suelo. Todo me dolía y no me podía levantar. En eso pasó una señora y dijo: “¡Ay, se cayó la niña!”. ¡Oso feroz!

Marifer