Acordeón oloroso…

tragame tierra acordeon oloroso

Era el examen final y me presenté sin estudiar, tenía miedo, así que no tenía otra alternativa que sacar mi copia, ¡pero no había preparado copia! Desesperada, saqué mi cuaderno de apuntes para copiar directamente de él. Lo coloqué bajo mi pupitre, me quité el zapato y con el pie descalzo iba cambiando de página. Todo iba de maravilla, hasta que alguien gritó: “¡Huele a patas!” Caí en pánico, recogí mis apuntes y seguí como si nada, pero olvidé ponerme el zapato. Cuando el profesor pasó junto a mi puesto, les dijo a todos que yo era la que olía a queso; obvio, quería que me tragara la tierra.

La ‘Patas de Queso’

Caí en blandito…

Hace poco, mi novio se apareció en mi cole; al verlo me emocioné tanto que corrí a sus brazos, y cuando estaba por llegar a su encuentro, ¡me torcí un pie! Grité como si me hubieran dado un balazo y caí sobre una caca de perro, ¡fresca! ¡Fue asqueroso! Lloré de dolor y de asco mientras que él me miraba sin saber qué hacer.

Xime

Rica salpicada…

Mi novio me invitó a comer hamburguesa y se quedó con la boca abierta al escucharme pedirla con todo; eso me dio un poco de pena, pero mi verdadero oso llegó cuando él me contó uno de los mejores chistes que he escuchado. Yo acababa de tomar un sorbo de mi gaseosa y éste salió de mi boca salpicando a varios que estaban frente a mí, ¡fue terrible! Por suerte, mi novio les invitó unas entradas de palitos de queso a los que bañé con mi risa.

La comelona

Proyectil asqueroso…

Disfrutaba con mi novio de un helado, bajo la sombra de un árbol, cuando noté que un pajarito arrojaba su procesado desayuno, así que me moví cual gacela y evité que la popis de aquel emplumado arruinara mi peinado. Desafortunadamente, en mi escape empujé a mi chico, y el desecho de aquella ave acabó en su rostro, cerca de su boca. Él se molestó un poco, pero yo morí de pena… y de risa.

Ofe