Un gas pesado…

Estaba exponiendo en la clase de Química y mi traga comenzó a enviarme besos y miradas coquetas. Obvio, me puse nerviosa, pero ese no fue el problema, sino que por aguantarme un estornudo mientras mi amiga decía su parte, hice tanta presión en mi estómago que un gas salió justo cuando mi BFF decía: “A continuación, un ejemplo de gases pesados...” Todos se rieron de mí y yo quería que me tragara la tierra.

La estor-gas

¡¡¡No me dejen!!!

Se me hizo supertarde, así que corrí tras el bus escolar para que no me dejara. Grité como loca, y como mi crush iba sentado junto a una ventana, me grabó con su celular cuando yo iba corriendo y gritando como demente. Por suerte no lo compartió con nadie, pero cuando me lo enseñó... ¡morí de pena!

Leslie

¡¡¡Al descubierto!!!

Un día, salí tan apresurada a una cita que tenía con mi novio, que olvidé ponerme unos shorts debajo del vestido. Justo cuando llegué al lugar, una ráfaga de aire levantó mi vestido, dejando al descubierto mis diminutos y rosados pantis. La verdad, fue muy penoso para mí, aunque seguro mi novio y otros chicos que iban pasando lo disfrutaron bastante. ¡Qué mal!

Eli

Charco tramposo

Cuando era niña me encantaba saltar en los charcos de agua al estilo de Peppa Pig. En un día de campo, mi hermana mayor quiso que recordáramos esa época y me invitó a saltar en un charco que estaba junto a otro en el que ella iba a saltar, ¡y lo hice! Pero jamás imaginé que se trataba de una broma, y el charco era un pozo en el que caí. Aunque me dio risa, acabé muy avergonzada, porque me grabaron en video y lo subieron a Facebook.

Fio