¡Pobre bro!

tragame tierra pobre broher

Asistí a una piyamada y a una amiga se le ocurrió poner una peli de terror, y aunque soy muy miedosa, acepté verla. Durante poco más de una hora me la pasé gritando y temblando, ¡fue horrible! Pero lo peor sucedió fuera de la pantalla: después del final de la cinta y mientras yo estaba en el baño, ¡se fue la luz!, así que salí corriendo hacia la habitación de mi amiga. A medio camino, un tipo me llamó y me abrazó por la espalda; sin pensarlo, le di un golpe muy fuerte. Entonces me di cuenta de que el chico que me asustó era el hermano de mi BFF… y yo lo dejé noqueado y con la nariz sangrando.

Sonia

¡Moría de hambre!

Un día, me desperté supertarde y tenía examen de Matemáticas, así que sin bañarme, corrí al cole. Llegué a tiempo y presenté mi evaluación sin problema, pero como no había desayunado, al salir del salón me estaba muriendo de hambre y me fui a comer algo a la calle. El desayuno estuvo muy rico, pero morí de pena, porque al preguntar cuánto debía, el chico que me gusta se acercó a saludarme y la señora de los tamales dijo: “fueron dos tamales, una arepa y dos masatos, ¿verdad?”. Mi crush me vio con asombro y dijo: “¿Te comiste todo eso?”, yo solo enrojecí y morí de pena.

Gaby

¡Choque bochornoso!

Un chico del cole me envió solicitud de amistad por Facebook, lo acepté y estuvimos charlando hasta muy noche, ¡me pareció divino! Al otro día, al llegar al colegio y bajarme del carro de mi mamá, él se acercó para abrirme la puerta y ayudarme a bajar. Yo sonreí y me sentí halagada, pero empecé a temblar cuando vi a mi novio observando la acción, así que por los nervios me pegué con el techo; obvio, no supe dónde meter la cabeza de la pena.

Valeria

Olor fatal

Mi novio me invitó a desayunar a su casa y de camino pisé el enorme y fresco excremento de un perro, ¡casi me vomito! Pero como ya era tarde, no pude regresar a casa para cambiarme de zapatos, así que me fui limpiando con el pasto y charcos de agua que encontraba. Llegué a casa de mi amorcito y todo iba superlindo, pero cuando estábamos comiendo, todos empezaron a hacer gestos de desagrado, ¡porque empezó a oler a caca! Obvio, sabía que ese olor era por mi culpa, pero no dije nada; al final le confesé la verdad a mi novio y ofrecí disculpas. Fail!

Ximena