¡Oh no! Campeona y avergonzada

campeona

Estábamos en clase de Educación Física y debíamos completar una maratón, y como mi BFF y yo somos bastante atléticas, arrancamos en primer lugar. Cuando faltaban 100 m para la meta ¡mi bra se desabrochó! e intenté acomodarlo. En ese momento, otra chica me rebasó, así que lo único que se me ocurrió fue sostener mis bubis con las manos y correr hasta la meta. Todos se reían, pero quería ganar y lo hice. Lo malo fue que al cruzar la meta y levantar la manos para celebrar, mi sostén se salió por debajo de mi camiseta.

La de las bubis

El rugido del dragón

Un día, en el recreo, mis BFF y yo hicimos una competencia y ganaba la que pudiera beber más gaseosa. Para impresionar a mi crush, que estaba en el grupo, acepté el reto. Bebí litro y medio, pero aún así perdí, pues una amiga bebió más litros. En fin, al final del recreo regresamos al salón y la maestra de matemáticas nos aplicó un examen sorpresa, y en medio del silencio y la concentración de todos, ¡se me salió un supereructo que se escuchó hasta los salones vecinos! Lo peor es que mi amor platónico escuchó todo, ¡fue terrible!

Génesis

Enseñando de más

Tengo un bra que me queda grande y que casi nunca uso, pero cierto día que todos los demás estaban sucios, no tuve otra opción que ponérmelo e ir a comer a la casa de mi novio. Antes de pasar al comedor, él, sus papás y yo estábamos conversando y comiendo maní en la sala, y de repente, se me cayó uno al piso. Cuando me agaché a recogerlo, olvidé que traía un brasier supergrande y enseñé de más. Lo malo fue que mis suegritos se encontraban sentados frente a mí y me vieron todo. Lo que más quería era que me tragara la tierra con todo y maní.

Novia exhibicionista.

Un plan fallido

Salimos del cole, y mientras caminábamos a nuestras casas, mis amigas y yo nos dimos cuenta de que metros atrás de nosotras venía el chico más lindo de todo el colegio. Para llamar su atención, planeamos fingir un tropiezo en el que yo caería a sus pies, con la intención de que él me ayudara. ¡Pero todo salió mal!, me tropecé de verdad, y al caer me llevé de corbata a mis amigas y también a mi amorcito platónico. Obvio, él no entendió que fue un accidente y desde entonces nos odia.

Juana