¡Adiós falda!

tragame tierra

Todos los días viajo en colectivo de mi casa al colegio, e igual de regreso. Un día, al bajar del vehículo, el chofer cerró muy rápido y una punta de mi enorme falda se atoró con la puerta. Obvio, al darme cuenta le grité al señor que abriera, pero no hizo caso y aceleró. Me jaló un par de metros, después, mi falda se desgarró: yo me quedé en calzones y muy apenada frente a la puerta del cole. Quería morirme, por suerte, una profesora me ayudó y me cubrió con su saco.

Una desafortunada pasajera

Culpa del autocorrector

Mientras chateaba en Facebook con mi crush, le escribí que me parecía supercreído, a lo que él respondió: “¡Claro que no! Yo siempre te saludo y te abrazo”. Y yo le contesté: “Yo también te amo y te abrazo”. En seguida quise corregir mi error, pero él no me creyó y se burló de mí. Obvio, quería que me tragara la Tierra, pero gracias a eso terminamos siendo novios.

Una soñadora

Karma instantáneo

La profesora regañó a unas chicas porque estaban hablando durante la clase, y no sé por qué, pero me pareció muy divertido ver cómo les llamaba la atención. Inevitablemente, empecé a reírme y les hice burla, situación que molestó muchísimo a la profesora, quien, además de reprenderme ¡me castigó con una buena cantidad de tarea! Obvio, entendí que se trataba del karma, y lo que más quería era que me tragara el salón de clases... ¡ups!

La regañada

Tiro sangriento

Un día, jugaba basquetbol en la misma cancha que el chico que me gusta, así que para lucirme y llamar su atención empecé a hacer tiros de fantasía. Para mi mala suerte, uno de mis lanzamientos chocó en el aro y acabó rebotando en mi nariz, y me dejó con el rostro bañado en sangre, fractura de tabique y una vergüenza inigualable frente a mi crush. Auch.

Mary