Amarilla como un pollo

Mi mamá es estilista y, como me encanta lo que hace, siempre trabajo con ella durante las vacaciones; pero este año, no me despidió solo porque soy su hija. Les cuento: una señora fue a hacerse un cambio de look, así que mi mamá le sugirió teñirse el cabello de rubio. Mi labor era decolorarlo y para ello apliqué el peróxido como debía, pero por estar chateando con una amiga, ¡olvidé quitarlo en el tiempo indicado! No lo hice sino hasta que la señora comenzó a decir que le ardía la cabeza. Lo lavé rápidamente pero ya era muy tarde, su pelo se había arruinado. Obvio, me quería morir, ¡y más porque la señora es la mamá de mi crush!

Janet

La selfie perfecta

Soy adicta a las selfies, al día me tomo cerca de 200, de las cuales selecciono dos o tres, las edito, les pongo un filtro y las publico en mis redes. Hace poco, sin querer seleccioné una foto y la subí a Instagram sin darme cuenta. Pasaron dos horas y recibió bastantes likes, pero al verla bien, me quise morir: ¡fue una que me tomé en pijama, despeinada y con un barro en la frente! Aunque moría de pena, la dejé porque tenía muchos likes.

Yolanda

Quería ser youtuber...

Admiro a Yuya, así que un día le pedí a mi hermano ayudarme a grabar un video para subirlo a YouTube y estrenarme como youtuber. Hice un tutorial de belleza, mi bro lo editó y el resultado me gustó, pero no lo publiqué por pena. Pero mi hermano no pensó igual, lo subió a Facebook sin mi permiso y le agregó los errores que cometí durante la grabación. El video se viralizó entre mis primos y amigos, pero yo lo único que quería era cambiarme de ciudad. El chico que me gusta me dijo: “¡Eres muy graciosa!, podrías ser la hermana de Werevertumorro”. ¡Qué oso!

La werever

Adiós, panecitos...

Mi mamá me pidió ir a comprar pan, y para hacerlo más rápido decidí irme en patines. Todo iba de maravilla, pero a una cuadra de mi casa un chico se me atravesó con su bicicleta y, como iba un poco rápido, no pude frenar, así que nos estrellamos, los panes salieron volando y acabé de cara en el suelo. El culpable de mi caída estaba guapo, así que me aguanté el dolor y no le dije nada. Lo malo es que mi mamá sí me regañó. ¡Auch!

Natalia