Oso coreográfico…

Ilustración: Alberto Caudillo

 Accidente escolar

Un día, llegué al colegio como de costumbre, y a la hora del almuerzo, mientras caminaba con mis amigas, hablábamos sobre los chicos que nos parecen lindos. De pronto, nos encontramos a mi amor platónico, pero infortunadamente, entre mis amigas y yo había un pacto en el que debíamos lucirnos frente al chico de nuestros sueños, entonces para no romper el acuerdo, cuando estuve frente a él, puse el altavoz de mi celular y comencé a bailar una canción de Lady Gaga; obvio, me sentía soñada, hasta que tropecé con una piedra y caí al suelo. El chico que me encanta me levantó, y riendo a carcajadas me dijo “Eres la peor bailarina del mundo. ¿lo sabias?”.

Mariana

 Oso coreográfico...

Soy bailarina, y aunque no soy profesional, ya he trabajado con algunos artistas. Hace poco, en una festival musical me invitaron a formar parte del grupo coreográfico; estaba emocionada por salir a escena, pero también me sentí nerviosa pues había mucha gente. Justo cuando iba camino al escenario, pusieron una canción igualita a la que íbamos a bailar, así que corrí a mi lugar y comencé a moverme. Tres segundos después vi que estaba sola, entonces regresé con mis amigos, quienes morían de risa ¡pues me había confundido de tema! Quise que me tragara el escenario.

Natasha

Asustando al amor...

Un día, al salir del cole, un chico con sudadera y lentes oscuros apareció de la nada, me robó un beso y se fue. Mi rabia fue tan grande que le dejé mi maleta a mi amiga, corrí tras él y lo alcancé. Como estudio karate, lo derribé por la espalda y ya en el suelo lo golpeé hasta que dijo: “Perdón, Lucy, no pensé que te fueras a molestar”; paré mi ataque, él volteó la cara y descubrí que era mi crush. Así que, muy apenada, lo ayudé a levantarse... ¡y me quise morir!

Lucy

Penoso recuerdo

Luego de dos meses de noviazgo, mi chico fue a comer a mi casa, habló con mis padres y de inmediato se ganó su confianza. Obvio, me sentí bien, al menos hasta que a mi mamá se le ocurrió sacar su álbum de fotos y mostrarle a mi novio algunas en las que yo salía: muchas eran bastante tiernas y no me daba pena, pero deseé que la tierra me tragara cuando apareció una en la que yo tenía como 4 años y estaba corriendo desnuda por la playa, se me veían las pompis y mi chico no paraba de reír. Fue muy penoso. Ojalá las mamás no hicieran eso.

Lucía