Osos sobre ruedas…

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Estaba en mis 15 años y a la mitad de la fiesta mi papá apareció en la pista de baile con una motocicleta que me regaló. Los invitados se emocionaron mucho y pidieron que me subiera, lo hice y la arranqué, ¡pero no sabía manejarla! La moto se aceleró y me estrellé contra la mesa del pastel. Mucha gente se preocupó, pero al ver que solo salí con unos raspones y mucha crema, toda la fiesta se burló de mí, ¡qué oso!
María

Terrible confesión…
Fui a hacer la tarea a casa de mi BFF y, para ayudarme a levantarme a mi crush, lo invitó. Cuando ella nos dejó solos, mi platónico me confesó que moría por mi amiga; obvio, me sorprendí y como estaba tomando gaseosa, ¡se la escupí encima! Pobre, lo bañé y al final no sé qué me dolió más, si su confesión o la vergüenza por lo que le hice.
Paulina

Desastroso make up
Como todas las mañanas, me preparaba para ir al cole, pero como me desperté tarde, el tiempo se me pasó volando, así que salí rapidísimo y me maquillé sin usar el espejo. No me di cuenta de que la pestañina se me había secado y al subir al bus, todos comenzaron a mirarme raro. No sabía por qué hasta que llegué al cole y entré al baño, ahí pude ver que parecía un mapache ¡Oso!
Sandy

Era para el otro lado…
Mi novio me invitó al estadio a ver un partido de fútbol y, aunque no soy fan, debo admitir que la pasé muy bien, distraída, pero feliz. Lo digo porque aunque él me explicaba todo, yo no entendía nada, entonces cuando un jugador de nuestro equipo metió el balón a una portería me levanté de mi puesto y grité “¡goooool!”; al ver que nadie más lo hizo, supe que algo estaba mal, así que me senté, muy apenada, y le pregunté a mi chico qué había pasado: ¡fue autogol! Obvio, quería que me tragara la tierra.
Valeria

Ilustración: Alberto Caudillo. Fotos: redes sociales de los artistas.

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